lunes, 21 de mayo de 2018

La boda de Quique y Marga

Hay gente que colecciona postales, a unos les da por las monedas y a otros por las muñecas reborn. Lo más parecido a una colección que tiene una servidora son unos cuantos ejemplares históricos del Hola. Históricos como la boda de Feli y Leti, el Oscar de Pé o una de las múltiples veces que Nati Abascal ha enseñado su casa:

Esto va a valer una pasta en ebay en el año 2050.

En esta ocasión me he ahorrado los eurillos del Hola porque la boda de Quique y Marga (también conocidos como Harry y Meghan) ha resultado ser una royal wedding de chichinabo. Si no acuden Carolina de Mónaco o el bello Carlos Felipe, eso no es royal wedding. Asumo que no había royals de los de verdad, de esos que sacan a pasear medallas y tiaras de brillantes, por algún tema de protocolo, que sólo van a las bodas de los herederos. Tiene su lógica, los plebeyos vamos a las bodas de amigos y familiares, pero los Windsor, Habsburgo, Orange, Borbón... son todos familia entre sí y ya sabemos  el gasto (y la pereza) que conlleva ir a una boda. Hay que seleccionar. Y ya que Quique ha querido casarse con una actriz, han optado por invitar a celebrities, así al buen tun tún.

Tom no quería estar ahí

Entiendo que se invite a los compañeros de reparto de la serie de Meghan Markle. Pero... ¿Tom Hardy?, ¿George Clooney?, ¿Idris Elba? Tele5 y Antena 3 llevan un mes programando las tv movies que Meghan ha protagonizado durante su carrera y en ninguna ha coincidido con Clooney. Estamos hablando de tv movies canadienses, en las que ni tan siquiera aparecen actores de "Sensación de vivir" buscando pagar la letra de su mansión en Malibú. Únicamente las tv movies alemanas son peores que las canadienses. Meghan no sólo no ha coincidido trabajando con George, Idris o Tom... es que no les ha visto en su vida. Bueno, hasta el sábado cuando se casó.

Mi apuesta es que alguien de la servidumbre de los Windsor se ha encargado de confeccionar la lista de invitados y ha elegido a sus actores favoritos. Y no digo esto así porque sí. No. Si ya tienen a un contador del censo de cisnes reales, con uniforme y todo, así que... ¿por qué no iban a tener en nómina a un hacedor de listas de invitados?

Además, los actores ingleses adoran a su monarquía. Normal, los royals son un género en sí mismo, como las películas de tacitas de té. Si Tom Hiddleston, Terence Stamp o Michelle Dockery se proclamaran republicanos se les cerraría las puertas del proceso de casting de todas esas películas tan trepidantes sobre reyes ingleses: aquel que era tartaja, el que abdicó para casarse con una divorciada americana y todas esas sobre Enrique VIII, que no paró de matar esposas no por gusto, sino para dar trabajo a la BBC. Y, entre todos los royals, es Harry el más popular (excepto para Natalie Dormer, que elige como royal favorito al príncipe George porque "he's so cute"). Así que es normal que el enlace de Quique y Marga mezclara a gente con nombres tan rimbombantes como Lady Edwina Louise Grosvenor con otros como Tom Hardy, con pinta de haberse peleado la noche anterior con todos los parroquianos de un pub.

Victoria tampoco quería estar ahí.

Lo que no entiendo es la presencia de las ex novias de Harry en su boda. No una que fue su novia cuando eran adolescentes, en una época en la que se confunden amor y amistad, han pasado los años y ahora son amigos y casi hermanos. No. Dos ex novias. Dos rubias de familia noble con las que salió durante varios años cuando ya era un hombretón y, como todos los Windsor, se estaba quedando cartón. Esto demuestra mi teoría de que la high society no es como nosotros, los ordinarios plebeyos que nos dejamos arrastrar por nuestras pasiones barriobajeras y no consentimos compartir espacio con un ex... No. Ellos se lo toman con diplomacia, a lo alta comedia de Lubitsch.

Yo, que soy plebeya y además rencorosa, jamás invitaría a un ex. Y habría invitado a la familia paterna de Meghan, a ese padre que vendió una exclusiva a la prensa horas antes del enlace y que por eso mismo acabó por no acudir y, por supuesto, a sus dos hermanastros. Una aconsejó a su padre que concediera esa exclusiva y el otro escribió una carta a Harry aconsejándole que "aún estaba a tiempo de no casarse con Meghan". Una buena ración de mal rollo familiar es necesaria en toda boda y garantiza menos caras de aburrimiento.

Pero es que ni Elizabeth quería estar ahí.

Y vosotros, ¿invitaríais a los/as ex a vuestra boda?, ¿por qué estaban tan aburridos los invitados, abuela del novio incluída?, ¿con quién se peleó Tom Hardy la noche anterior?, ¿quién es más bello, el bello Carlos Felipe o el bello David Beckham?

lunes, 7 de mayo de 2018

¿Qué tienen en común Ana Obregón y Jennifer López?

Todo vuelve, todo se adapta, todo se mezcla. Se va a estrenar un remake de "Mary Poppins" y otro de "Ha nacido una estrella", hay precuelas, cuelas y postcuelas de la saga de "la guerra de las galaxias" y el trap, esa fusión de reggaetón, electrolatino y rap lo peta entre los menores de 25. Pero, ¿cuánto se puede mezclar?, ¿qué diferencia la fusión del revoltillo?

Pongamos que me da por fusionar bollywood con música disco y la estética setentera de los zooms de Valerio Lazarov. ¿Pensáis que semejante pastiche no puede existir? Error. Existe. Ya hablé de Jimmy Ajaa, una canción clásica de Bollywood, aquí. Y una cosa os digo, "Jimmy Ajaa" no es tan loco como os creéis. Aún se puede fusionar más:


¿Está cantando en ruso? Sí, está cantando en ruso.

Resulta que la película en la que aparece la canción: "Disco dancer", es un hit en Oriente. Vamos que es subirte en el transiberiano en Moscú y todo el mundo canturrea eso de "jimmy-jimmy-jimmy, ajaa-ajaa-ajaa" hasta que te bajas en Ulan Bator.

¿Y hay algo todavía más disparatado que la versión rusa de "Jimmy"'? Pues sí, hayla. Se llama "el anillo", la canta Jennifer López y es el pastiche más grande que han visto estos ojos en mucho tiempo. No veía despropósito más grande desde el "Loba" de Shakira. JLo está a dos mallas de strass de convertirse en la Ana Obregón de los Estates, sólo le falta pasearse en minifalda por las alfombras rojas mientras dice "sexy, sexy, sexy", como Yolanda Ramos en "Homozapping".



Analicemos esta obra cumbre del batiburrillo como se merece:

0:06, se abre plano y vemos un castillo de cuento con su lago y sus montañas, ¿sacado de una nueva versión de Blancanieves?, ¿de la nueva temporada de "Juego de tronos?, ¿es el castillo de Neuschwanstein?
0:09, primera aparición de JLo, cual reinona de cuento, con capa, corona y bien de gomina para sujetar una cola de caballo larga como un día sin pan. Contemos cuántos outfits lleva.
0:14, primera aparición de Miguel Ángel Silvestre en torso. Torse desnudo, claro, que no se contrata a MAS en un videoclip sabrosón para que pasee el torso tapado.
0:21, segundo outfit de JLo, ahora de reina ¿bizantina? Si en Bizancio hubieran vivido Dolce&Gabbana.
0:24, segunda aparición del torso de MAS (aka Miguel Ángel Silvestre).
0:40, tercer outfit de JLo, con una especie de cota de malla dorada que no serviría para protegerse de ningún ataque porque tiene demasiadas aberturas en lugares sensibles.
1:03, cuarto outfit de JLo, consistente en un body negro con transparencias de la Perla (por ejemplo).
1:05, MAS y su torso, once more.
1:07, quinto outfit de JLo, ahora de diosa hindú. Diosa hindú sexy, por supuesto.
1:23, momento baile y sexto outfit de JLo, con body con piedrecitas de strass en lugares estratégicos.
1:55, "que así somos las del Bronx", dice la letra de la canción. ¿El Bronx?, ¿qué pinta el Bronx en este castillo de cuento barroco/bizantino/hindú?
2:09, ¡Diantres! MAS... ¡vestido!
2:25, MAS vestido de soldado con capa lucha con una guerrera africana. ¿Por qué? Ay, yo qué sé.
2:34, MAS se pelea ahora con una guerrera ¿vikinga?, llueve y la pelea es a cámara lenta, a lo "300" (otra obra cumbre del horterismo).
2:40, nuevo outfit de JLo, ahora de reina de las nieves, con el pelo teñido de blanco, traje de lentejuelas plateadas y botas altas.
2:55, "cuando muevo mi cuerpo el tuyo se alborota", canta JLo y, en un movimiento sutil y elegante, mueve sus caderas arriba y abajo.
3:04, otro outfit de JLo (y van...) pelo suelto con extensiones a lo Rapunzel más lentejuelas de vedette en Las Vegas.
3:12, el torso de MAS en todo su esplendor (y van...).
3:27, MAS y su torso remojándose mientras él pone cara de placer infinito. Ese placer que se siente cuando encuentras un billete en la calle, o cuando te despiertas creyendo que es viernes y no, resulta que es sábado.
3:56, MAS vestido de principe azul/cosaco ruso/Jon Snow, se arrodilla ante JLo princesa Elsa sexy mientras oímos de fondo el estribillo: "¿y el anillo pa cuándo?".
4:10, fin. Esta obra maestra del audiovisual contemporáneo está dirigida por un tal Santiago Salviche.

Hagamos una suma de los referentes pop de este video: bollywood, los cuentos de hadas, "Juego de tronos", "300", los espectáculos de Las Vegas, Dolce&Gabbana, el reggaetón, el electro latino, Rapunzel... y seguro que me dejo algo.

Y vosotros, ¿qué es lo más kitsch que habéis visto?, ¿créeis que este video clip es tan loco que acaba siendo glorioso?, ¿y que la canción es tan mala que acaba siendo... muy mala?

martes, 17 de abril de 2018

Truco infalible para leer más

¿Sois padres de niños pequeños y si no tenéis tiempo para ir al dentista o cortaros las uñas, como para tenerlo para leer?, ¿por culpa de Netflix vuestras noches son para las series y ya no para la lectura? Pues tengo una solución para vosotros: coger el cercanías. O el metro. Incluso el autobús, si podéis leer sin marearos (yo no puedo).

He vuelto a la vida del oficinista de pro, ficho de diez a diecinueve horas, llevo tupper para comer y mi oficina está tan lejos que solo llego vía cercanías. Gracias a los ratos que paso dentro del tren o esperando en las vías, estoy leyendo una barbaridad.

En el más puro estilo de los siles y noles de Gon (el que oculta tras el blog de Un brillo ensordecedor), aquí va un resumen de mis lecturas desde que soy una de esas personas que corre por los pasillos de Chamartín:

Carmen de Mairena, una biografía, de Carlota Juncosa

Cuando me regalaron este libro pensé: ¿un libro sobre Carmen de Mairena, seriously? Pero luego vi que la editorial era Blackie Books y supuse que no estaba ante una biografía chusquera a costa de un personaje icono de la cultura pop y de la caspa a la vez. "Carmen de Mairena" más que una biografía, tal y como afirma su título, es una novela gráfica y, si cuenta la historia personal de alguien, es la de la autora: Carlota Juncosa. Carlota y sus problemas para quedar con Carmen de Mairena, Carlota aguantando a la troupe de frikis, yonquis y locos de atar que rodean a Carmen, Carlota dibujando a Carmen de Mairena con y sin peluca. Cuesta un poco entrar en el cómic, pero cuando lo haces te contagia la compasión por la vida de este icono en horas bajas, que ni sabe precisar porqué empezó sus tratamientos de cambio de sexo y entiendes la fascinación de Juncosa por la ex prostituta, ex cantante y ex estrella de la televisión.

Nosotros, de David Nicholls
Otro regalo,  y otro caso de libro del que no sabía absolutamente nada. David Nicholls había escrito anteriormente un best seller titulado "One day", que se adaptó al cine en una película de la que (oh, sorpresa) tampoco había oído hablar.


Nicholls recuerda a otros autores como Nick Hornby o David Lodge, también ingleses y también muy de contar las miserias de gente normal y corriente mezclando humor y costumbrismo. En concreto, "Nosotros" cuenta el viaje por Europa de una pareja madura y su hijo de 18 años. Mientras recorren Florencia, París, Roma... el padre recuerda cómo conoció a su esposa, analiza su historia de amor, la relación con su hijo y los motivos que han podido llevar a que su mujer quiera separarse de él. Uno de los sitios por los que el protagonista pasa en su periplo europeo es Madrid, y describe la ciudad tal que así:
Un rincón de París sólo podía ser París, y lo mismo sucedía con Nueva York o Roma. Madrid era más difícil de catalogar. Los edificios que bordeaban las amplias avenidas eran una curiosa mezcla sin ton ni son de oficinas ochenteras, majestuosos palacios residenciales y estilosos edificios de apartamentos.

Así es Madrid: la ciudad sin ton ni son. Pero lo que me llegó a la patata fue la confesión de una turista danesa que viaja sola y que ese encuentra con el protagonista:
Creía que Italia me alegraría. Pensaba que me pasaría todo el día paseando por pequeñas calles medievales, que por las noches me sentaría en un pequeño restaurante con un libro y tomaría una modesta cena con un vaso de vino antes de irme a la cama. En mi cabeza todo parecía ideal. Pero, por lo general, suelen colocarme en la mesa más cercana a los cuartos de baño, los camareros no dejan de preguntarme si estoy esperando a alguien y, constantemente, me sorprendo a mí misma simulando esta sonrisa relajada para hacerle saber a todo el mundo que estoy bien. 

Lo mismito me pasó a mí cuando estuve en Florencia (¡cómo!, ¿no he comentado que he estado en Florencia?).

Tiempos de swing, Zadie Smith
Este libro es una maravilla. Y punto.
Dos chicas mulatas se conocen en la escuela de su barriada de Londres. Sólo tienen en común origen mestizo y su pasión por el baile. La protagonista es de carácter observador e influenciable y cuenta con una familia pobre pero que la adora, mientras que su amiga Tracey tiene un talento arrollador para la danza y una madre soltera que está como una maraca, además es coqueta, imprevisible y una pequeña cabrona

Me obsesioné con la famosa teoría de Katharine Hepburn sobre Fred y Ginger: "Él le da clase, ella le da sensualidad." ¿Sería una regla general? ¿Acaso todas las amistades, todas las relaciones entrañan ese intercambio discreto y misterioso de cualidades, ese intercambio de poder? ¿Se prolongaba también a los pueblos y las naciones o era algo que sucedía sólo entre individuos? ¿Qué le daba mi padre a mi madre, y viceversa? ¿Qué nos dábamos el señor Booth y yo? ¿Qué le daba yo a Tracey? ¿Qué me daba ella a mí?

"Tiempos de swing" es un novelón que recorre toda la vida de la protagonista, siempre con el baile y la música como hilo conductor: desde su infancia hasta su edad adulta, desde Londres hasta África. Hasta allí viaja la narradora cuando trabaja como asistente personal de una estrella del pop para comenzar un proyecto humanitario lleno de buenas intenciones y mucha frivolidad:  Algo ha cambiado. "¡No seré el mismo después de ver lo que he visto!" Pero al cabo de unos días volvió a ser exactamente el mismo, igual que todos: dejábamos correr el agua del grifo, abandonábamos las botellas de plástico después de unos pocos tragos, nos comprábamos unos vaqueros que costaban lo mismo que gana un maestro de escuela en un año entero.


Podría hablaros de la complejidad de los personajes de "Tiempos de swing", de cómo nunca sabes qué va a pasar en la siguiente página, de cómo Zadie Smith es capaz de contar el día a día de la asistente número uno (hay asistente dos y asistente tres) de una super estrella del pop, pero también el día a día de una aldea africana... Pero es que, además, Zadie Smith es así de sofisticada y guapérrima.

Tres días y una vida, Pierre Lemaitre
¿Sabéis esos libros donde el protagonista te cae tan mal pero tan requetemal, que te acaba cayendo mal hasta el autor? Pues eso mismo me ha pasado con "Tres días y una vida".

Devoré "El vestido de novia" y me gustó bastante "Nos vemos allí arriba", así que di por hecho que este libro de Pierre Lemaitre también iba a ser un sile... pero no.

Antoine, su protagonista, comete un error cuando tiene doce años y mata a otro niño de seis. Por supuesto, no confiesa (o nos habríamos quedado sin libro) y la novela relata la historia de su vida: cómo oculta el cadáver, cómo teme cada avance de la investigación, cómo ve al resto de habitantes del pequeño pueblo donde vive, cómo planea huir lejos cuando llega a la edad adulta... Antoine mira por encima del hombro a sus vecinos, a quienes considera provincianos porque, como todo el mundo sabe, ser un asesino es mucho mejor que ser un paleto. Además, todas las mujeres del libro se reducen al estereotipo de madre o tía buena: por un largo está la sacrificada madre de Antoine, por otro las jóvenes que le ponen cachondo, cuyos físicos turgentes por supuesto Lemaitre describe con todo lujo de detalles. El libro, como todos los del autor, es muy entretenido, eso se lo concedo. Pero su trama de tv movie de mediodía y esos personajes tan mezquinos me dejaron fría. Helada. Congelada.

Y vosotros, ¿habéis leído alguna de estas novelas?, ¿sois lectores de transporte público como moi?, ¿o sois más de libro antes de dormir o mientras estáis sentados en la taza del wáter?

martes, 27 de marzo de 2018

Escritores poliamorosos

Hay palabras que se ponen de moda. Un día empiezas a oír "posverdad", "procrastinar", "hater" y no sabes si se quedarán entre nosotros para siempre o si pasarán a mejor vida junto al "guay del paraguay". Una de esas palabras que de repente aparecen es "poliamor".

 ¿Practicaban los osos amorosos el poliamor?

Poliamor. Ojo, que no poligamia, ni relación abierta. Según una tal Lola que afirma encontrarse "en un poliamor jerárquico con cuatro parejas, con una de las cuales estoy casada y convivo", el poliamor consiste "en amar a varias personas a la vez, de forma consensuada, consciente y ética". Si ya es difícil encontrar una pareja estable... ¡imagínate dos o tres!

Quizá la definición de Lola no aclare mucho las cosas, así que recurramos a los maestros de la palabra, a los escritores. Comencemos con una recia señora del XIX,  periodista, corresponsal, escritora, activista... llamada María del Carmen Ramona Loreta de Burgos, más conocida como Carmen de Burgos. Se casó a los 16 años, pero el marido le era infiel, así que Carmen coge a su hija, abandona al marido y empieza a trabajar como periodista. Se hace un nombre, organiza tertulias... y en una de ellas conoce a un estudiante de 19 años, un tal Ramón Gómez de la Serna. Ramón y Carmen están juntos durante casi 20 años. Pero en 1929, la hija de Carmen, María (de los Dolores Ramona Isabel) está de bajona tras su separación y se refugia junto a su madre. Para entonces Gómez de la Serna ya es un autor consagrado y consigue para María (de los Dolores y bla, bla, bla) un papel en su última obra de teatro. Y es entonces cuando María (de los Dolores y tal) y Ramón se lían. ¿Poliamor?, ¿triángulo chungo? Voto por lo segundo. 

Quizá Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir se acercaran más a eso del poliamor. Al menos ya vivieron en el siglo XX y eran los más modernos del lugar. Tan existencialistas, tan liberales, tan franceses, tan tolerantes, tan "Jean Paul líate con quien quieras que yo haré lo mismo". Aquí había trajín y consenso, ahora bien: ¿qué hay de la ética? Pues poquita. Llamadme tiquismiquis pero yo veo muy turbio que Sartre adoptara a una de sus jóvenes amantes y la nombrara heredera universal. Unos años más tarde, Beauvoir haría lo mismo con otra amante.

Si hay un escritor que practicó el poliamor a tope, ése fue Robert Graves. Sí, el de "Yo, Claudio".

Allá por los años 20, Graves está casado con Nancy Nicholson y aún no le interesa la novela histórica, sino la poesía. Escribe poesía, lee poesía, sueña poesía... y así llega a Laura Riding, poeta norteamericana que le fascina y con la que empieza a cartearse. Graves y Riding, además, escriben juntos obras de títulos tan atrayentes como "estudio de la poesía modernista" o "panfleto contra las apologías". Laura viaja a Inglaterra. Cualquiera pensaría que conocer a Graves en persona sería una bajona...:

Graves es el señor sexy de la derecha. Los otros tipos sexys son Sartre y Gómez de la Serna.

Pero no. A Laura toda la familia Graves le encantó, tanto Robert como Nancy. Forman un trío al que ellos mismos llaman "la trinidad". Hasta aquí todo consensuado, consciente y ético. Pero, ojo cuidado, que tenemos a dos poetas intensos formando el triángulo... Empieza a haber tensiones por los caracteres de Robert y Laura. La cosa se complica cuando Laura se enamora (oh, sorpresa) de otro poeta, un tal Geoffrey Phibbs, con quien también colabora escribiendo un libro (escribir libros de poesía a pachas, el tinder de los años 20). Así que Laura sugiere a Geoffrey que se sume a su trío, ahora convertido en cuarteto. Él acepta. Y por un tiempo viven "felices los cuatro", que diría Maluma. Pero Geoffrey empieza a notar que su corazón no late por todos de forma generosa y consensuada, sino por Nancy. Laura se entera, se lo toma poéticamente (es decir, mal) e intenta suicidarse. No lo consigue (y eso que se tiró desde un cuarto piso), acaba hecha un cristo y Robert opta por divorciarse de Nancy.

Robert y Laura deciden volver a empezar y para eso escogen Deià, que en aquel entonces no estaba llena de alemanes, sino de payeses y pinos y casitas de piedra. Allí, Graves escribe sus libros sobre el emperador Claudio y Laura y él viven una época de relativa calma. Pero llega la guerra civil y los dos se exilian con la idea de volver en cuanto sea posible. Se refugian en Suiza, Francia, Gran Bretaña... y Estados Unidos. Allí Laura conoce en persona a Schuyler Jackson, un crítico literario con el que llevaba tiempo escribiéndose. Sí, sé lo que estáis pensando y sí, habéis acertado. Laura se enamora de Schuyler, que resulta que está casado y vuelve a montarse una tragedia griega. La esposa de Schuyler sufre una crisis mental, Laura deja a Robert y se casa con Schuyler. Y Robert, que también sufre una crisis nerviosa, quizá escaldado del poliamor en general y de las poetas intensas en particular, se casa con Beryl Hodge. Una mujer tranquila, licenciada en filosofía y de buena familia, con ella tiene cuatro hijos. ¿Final feliz? Para nada.

Robert vuelve a las andadas, a buscarse musas (curiosamente mucho más jóvenes que él), entre ellas mi favorita es Aemilia Laracuen. Esta muchacha de nombre sacado de "Juego de tronos" tenía treinta y siete años menos que Robert y un pasado truculento, se comentaba que había acuchillado a su primer marido y que ella iba diciendo por ahí que "fue fácil, como hundir un cuchillo en un pastel". Graves se obsesiona con Aemilia, y ella, al principio fascinada con el escritor, acaba hartándose de ejercer de musa/enfermera y dice cosas como que "Robert sufría de la próstata, lo que convertía el sexo en algo laborioso". Todo esto, por supuesto, mientras Robert sigue casado con Beryl. Robert regala una casa en Deià a Aemilia, casa donde vivía uno de sus hijos con su familia, por cierto. Tras muchas discusiones familiares, Robert compra otra casa para Aemilia, pero ni así logra retenerla. Finalmente, Graves se divorcia de su mujer, sigue a Aemilia a México, donde ella se había trasladado... todo se va al traste cuando ella se enamora de otro hombre (20 años más joven que Aemilia, además) y Robert ingresa en un hospital, taquicárdico perdido.

Quizá Robert Graves, Laura Riding y compañía deberían haber vivido en el siglo XXI, donde hay una organización para todo, también para el poliamor: https://poliamormadrid.org, sin ir más lejos. Como el Batman de los años 60, donde todo era bat-algo (batmóvil, batcueva, batseñal), en poliamormadrid organizan poli-eventos, a donde supongo que las poliparejas acudirán en sus policoches.

Y vosotros, ¿sois o habéis sido poliamorosos?, ¿quizá poliamorosos jerárquicos?, ¿sabíais que los Osos Amorosos se llaman Cariñositos en Sudamérica?, ¿y que a Tarta de Fresa la llaman Frutilla?

lunes, 5 de marzo de 2018

Mejor película, el remake de "1, 2, 3, splash"

He tardado más de lo habitual, lo sé. Es lo que tiene volver a trabajar en la oficina y no poder acostarse a las mil después de ver la alfombra roja en varias páginas de streaming que, todas, se cuelgan y/o cortan la emisión para ofrecer anuncios constantemente.

Me sorprende mucho que haya ganado el Oscar a mejor película el remake de "1, 2, 3, splash" (también conocida como "La forma del agua") pero, como no la he visto, y tampoco "Ladybird", ni "Yo, Tonya", ni "Call me by your name"... mejor me callo la boca y me dedico a... (oh, sorpresa, giro inesperado) ¡los trapitos!:


Anoche me entró sueño tan pronto, pero tan pronto, que la única que había llegado a la alfombra roja era Paz Vega, eso sí, con un vestidazo que parecía sacado de un anuncio del perfume Flower by Kenzo y con unas mangas iban arrastrando y cogiendo pelusas a su paso, igual que el vestido rojo de Alison Jenney.

Este año hubo mucho clasicismo en los vestidos, poco riesgo y poca mamarrachería. Una lástima. Ahí estaban Elizabeth Moss y Saorsie Ronan (¿cómo se pronuncia Saorsie?) vestidas de rosa desvaído de niña buena camino de su primera Comunión. Aburrido. Aburridísimo.


La cursilería llegó al punto de que algunas, como Mira Sorvino y Camila Alves, se vistieron de novias. Bien mirado, es una manera de amortizar el vestido que no podrás repetir en público; te lo pones en una de esas bodas de estrellas de Hollywood que se casan ante sus íntimos en una isla privada, y listo.

¿Y ellos? Pues si la alfombra roja de las muchachas me pareció demasiado clásica, imagináos la de los muchachos, todos de blanco y negro, con sus pajaritas, todos uniformados. Ojalá alguno vestido de Palomo Spain para el año próximo. De momento, habrá que conformarse con el traje rollo bondage que se plantó el patinador Adam Rippon. Armie Hammer se plantó un traje de terciopelo granate que me da exactamente igual porque Armie Hammer es el dios Apolo bajado desde el Olimpo para pasearse entre nosotros, simples mortales:


El bellísimo Armie es solo una de las muchas pruebas de que las gentes de Hollywood están hechas de otra pasta. Yo tengo ropa en mi armario de hace 15, e incluso 20 años... pero Rita Moreno bate todos los récords, llevó a la ceremonia el mismo vestido que lució cuando ganó su Oscar por "West Side Story" allá por el año... ¡1962! Haced el cálculo, o no lo hagáis, que ya lo hago yo: ¡¡¡56 años!!! En los años 60 no existía aún la obsolescencia programada.

¿Y quiénes fueron las más divinas? Pues ellas dos, Lupita Nyong'o y Gal Gadot, con bien de brillos y un aire a disfraz carísimo, la una de reina egipcia y la otra de flapper de los años 20. Qué me gusta a mí un brillo bien puesto...:


Jennifer Lawrence también tiró de brillos, aunque los suyos recordaban más al estilo disco de los años 70. Quizá contagiada por su propio vestido o quizá porque JLaw es una fiestera, nada más llegar a la ceremonia, se puso a saludar a unos y a otros, copa de vino en mano.

¿Pero quién quiere elegancia pudiendo tener extravagancia o, mejor aún, una gran metedura de pata? Con permiso de Whoppi Goldberg, que se hizo un vestido con el tapizado de su sofá, y de Maya Rudolph, disfrazada de obispo, estas dos actrices se llevaron la palma al cuadro de la noche:


Haley Bennet debe tener un jardín enorme en su mansión de Malibú y anoche no sólo pasó el cortacésped, sino que olvidó quitarse algunos hierbajos que se le quedaron pegados al traje. Tiffany Haddish, por su parte, se equivocó de celebración, se creyó que en vez de en los Oscars estaba en Eurovisión, representando a un país que podría ser Armenia o Letonia o Uzbekistán (por ejemplo). Ni sé colocar ninguno de estos países en el mapa, pero me imagino a sus habitantes llevando este traje regional y comiendo goulash.

Last, but not least, toca hablar de la auténtica fiestera en estos premios. Y no es JLaw, qué va. Vosotros sabéis de quién hablo: Heidi Klum, que no acudió a los Oscar pero sí a las fiestas posteriores que se organizan. Y digo fiestas porque fue a dos: la de Vanity Fair y la de Elton John. Heidi sí que sabe.

Y vosotros, ¿también saldríais de marcha con Heidi Klum y JLaw, aunque probablemente os tumbarían a primeras de cambio?, ¿cómo se pronuncia Saorsie?,  ¿creéis que el remake de "1, 2, 3, splash" es el justo ganador de la noche?

martes, 27 de febrero de 2018

Ocho apellidos corruptos

Os presento la próxima comedia del año. Va a inaugurar un nuevo género: la comedia costumbrista autonómica coral judicial. Sí, me ha quedado un poco largo, lo admito.

De los que no crearon "Ocho apellidos vascos" y "Ocho apellidos catalanes", llega...:

Los protagonistas de este éxito, en riguroso orden de importancia, basado no en la gravedad de los casos por los que se les juzga, sino en su carisma y su capacidad para decir mamarrachadas, son:

8. Guerrero
Francisco Javier Guerrero tiene nombre de señor normal y corriente. Podría ser el fontanero que te arregló el atasco de la fregadera, pero en este caso fue director general de trabajo y seguridad social de la Junta de Andalucía durante diez años. Hoy está en prisión por el caso de los ERE y es autor de grandes frases como: "Me tengo por una persona jovial; ni he sido un putero, como alguien dijo, ni me he dedicado a la drogodependencia; me tomo las copas que me apetece" o "sé cuánto vale un paquete de Marlboro, un 'gin-tonic' y ya está. En mi vida me ha dado por comprar un porro”. Su chófer, Juan Francisco Trujillo, le había acusado de gastarse en cocaína 25.000 euros durante un mes, dinero que deberían haberse empleado en cursos de formación para parados.

7. Granados
25.000 euros en cocaína, ¿cuánta cocaína es ésa?, ¿cómo te la entregan? Porque en una bici de Deliveroo eso no cabe... Quizá en un camión de los que tienen volquete:
Y ahora que digo la palabra "volquete"... no puedo evitar acordarme del caso del espionaje del PP de Madrid. Francisco Granados ordena a varios guardias civiles que sigan a unos compañeros de partido, posteriormente se reúnen en un chalé con él y conversan sobre las declaraciones que habían tenido que hacer los guardias civiles en una investigación posterior. En ese momento (octubre del 2012), creían que todo iba bien, tanto que el agente José Oreja comenta: "A mí me dijo Halffter, habéis declarado muy bien, hay que celebrarlo con un volquete de putas". Volquete de putas, lo que le hubiera gustado a Cela esta imagen. El tal Halffter no era escritor, no, era viceconsejero de presidencia. Hoy, Granados está a la espera de juicio después de pasar varios años en prisión preventiva. Su involucración en el espionaje dentro del PP es lo de menos, también está metido en el caso Púnica y el caso Gürtel.

6. Ferrusola
La matriarca de los Pujol tiene más carisma que todos sus hijos juntos (aunque ya sabéis que el bello Oleguer Pujol siempre tendrá un hueco en mi corazón). De su boca han salido perlas como éstas: "Mis hijos no podían jugar en el parque cuando eran pequeños, me decían: 'hoy no puedo jugar, madre, todos son castellanos","si hay dos mujeres inmigradas, primero las atenderán a ellas que usted, porque ellas llaman y tú no", "quizá las iglesias románicas ya no servirán en el futuro y servirán las mezquitas", "en un bajo una mezquita, en la otra una mezquita... cuando ya no tengan suficiente las plantarán donde sea, en Santa María del Mar si es necesario". Sólo de la mente preclara de Marta Ferrusola pudo salir el lenguaje en clave empleado para comunicarse con el banco para que éste moviera sus cuentas en Andorra: "Soy la madre superiora de la congregación. Desearía que traspasaras dos misales de mi biblioteca a la biblioteca del capellán de la parroquia". Ríete tú del código navajo que se usó en la II Guerra Mundial.
 
5. Benavent
Marcos Benavent se merece una miniserie para él solo. Sería un "Breaking Bad" a la inversa. Benavent era la mano derecha de Alfonso Rus, presidente de la Diputación de Valencia y, como él mismo dijo en la puerta del juzgado: "Me he llevado de todo, dinero y caja y comisiones. Era un yonqui del dinero, casi todo el mundo está en movidas. Pido perdón. Lo siento mucho. Me he equivocado. Asumiré lo que sea, la pena de cárcel que me corresponda, e intentaré reponer todo lo que me he llevado. Voy a contar la verdad, mi verdad. Luego os atiendo, contestaré a todo". Benavent se arrepintió de su adicción al dinero y de todo en general, viajó a la selva de Ecuador y volvió hecho un hippie de manual que a día de hoy se dedica a los cursos de yoga y tantra.

4. Costa
Ricardo Costa, "Rik" para los amigos, es uno de esos personajes tan extremos que el productor de turno te diría que no es creíble. Pero es que él, como Tamara Falcó, es así. Habla así. Se ríe así:


Quiero un politono de llamada que suene así.

Pero Rik ya no ríe con tantas ganas. Hace unas semanas, en el juicio de la Gürtel, muy serio, pero con su acento pijo intacto, confesó de todo: "el PP se financiaba con dinero negro", "Francisco Camps era el máximo responsable", "omití la denuncia de esa situación y estoy dispuesto a asumir la responsabilidad que conlleva. Estoy de acuerdo con las acusaciones y pido perdón".

3. Bárcenas
Él no podía faltar en esta lista. El ex tesorero del PP y creador de eufemismos como "la contabilidad extracontable", es un no parar de perlas de sabiduría. Sobre la fundación titular de sus cuentas en Suiza: "nadie se oculta, no es una sociedad pantalla, en todo caso sería una sociedad visillo porque se me veía a mí perfectamente". Sobre el famoso mensaje de Rajoy de "Luis, sé fuerte": "le he hecho caso y le doy las gracias. Luis ha sido fuerte de verdad. He sido fuerte". Sobre los 38 millones en Suiza: "he sido una persona inquieta, lo que ahora llaman un emprendedor". Last, but not least: "La caja B es la caja del Partido Popular. No son los papeles de Bárcenas, son los papeles del Partido Popular, desde el primer apunte hasta el último". 

2. Pérez (aka "el bigotes")
El descubrimiento de la última semana. Álvaro Pérez ha declarado ante la comisión del Congreso de Diputados sobre la financiación ilegal del PP y lo ha hecho con la rabia y el convencimiento que da el estar de vuelta de todo: "el dolor, la bilis se te va para un lado y se desparrama porque la justicia no es para todos","se ha pintado esto de manera que Alvarito se comía todo en Valencia, y no se comía ni las mondas". Pérez se siente un cabeza de turco y sufre una barbaridad, ante la comisión de las Cortes valencianas quería salir cuanto antes porque "estaba en un curso de cocina pochando, me lo he perdido y luego me hacen exámenes", "Señoría, le rogaría, por favor, me he levantado a las 5 de la mañana. ¿Podemos irnos pronto, por favor?". Y todo esto rematado con un léxico florido: "los empresarios pagaban con alegría y felicidad", "figuran como atizantes, vienen a soltar el mondongo".

1. Correa
Entre todos estos apellidos hay uno que tiene justo lo que necesita un protagonista: glamour. Francisco Correa me tiene fascinada. Esa apostura, ese pelo siempre bien en su sitio, esa voz de locutor antiguo, que es oírle e imaginarmelo ocupando el lugar de Paco Rabal en "Historias de la radio". Con perfecta dicción el cabecilla de la trama Gürtel (correa en alemán) dice: "cerraron mis empresas como si fueran laboratorios de cocaína", "yo no he matado a nadie, ni soy el socio de Bin Laden", "no se pueden imaginar el subidón que tengo ahora mismo tras 8 horas declarando" (apenas llevaba cinco horas).  
Correa asegura que él es un empresario que facturó al PP, que eso de entramado criminal, como que no: "A mí nadie me ha llamado Don Vito. Eso es mentira. (...) No sé quién se lo ha inventado. No sé si tengo aspecto de Don Vito pero he sido un trabajador toda mi vida", "si mañana me dicen que para cobrar tengo que facturar a Donald Trump, le facturo a Donald Trump, me da igual".
Y, mi favorita, ésta, en una comparecencia ante una comisión en el Congreso:




   




        

   




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"Desde luego no tengo inconveniente, cuando acabe esto, en estar con ustedes 28 horas, me dan dos coca colas zero y ya está (en la comparecencia ante una comisión en el Congreso)

Y vosotros, ¿veis futuro como doblador para Francisco Correa?, ¿habéis usado alguna vez la palabra "mondongo"?, ¿créeis que alguna productora hará "Ocho apellidos corruptos"?, desde luego podría contar con el patrocinio de Coca Cola Zero...


martes, 13 de febrero de 2018

Porqué lo llaman amor cuando quieren decir hiperglucemia

Primicia mundial. Mañana es San Valentín.

Los que estéis arrejuntados/ennoviados/casados habréis comprado ya algún detallito de gusto exquisito. O no. Me imagino a ese pobre diseñador que ya no sabe cómo ingeniarselas para crear otro corazón-joya más, ¿dos medios corazones en forma de pendientes?, ¿corazones con la palabra amor grabada en varios idiomas?, ¿corazones con corazoncitos dentro?

Hay parejas cuya relación es más empalagosa que el catálogo de San Valentín de Tous. Confunden el amor con cursilería o, directamente, con el mal gusto. Claro que en el siglo XXI, si se presume de abdominales en instagram, ¿por qué no presumir de amor? No se va a exhibir un amor cotidiano de tú te duchas y yo entro y me lavo los dientes y se me escapa un cuesco y no pasa nada porque la confianza está precisamente para ocasiones así. No. Ése no es el amor de las redes sociales. Hace falta ponerle filtros. Mejor, hacer montajes:

Un día te pones a trastear con el Paint y pasa lo que pasa.

O mejor aún, dar una exclusiva a la revista en la que todos los reportajes son excepcionales: el Hola. Ellos son unos expertos en filtros y photoshop y, de paso, te pagan el viaje a la ciudad del amor qué más te apetezca: Venecia, París, Florencia...

Pedro Jota (¿de qué es la Jota? ¿Jesús?, ¿Jorge?, ¿Jerónimo?) se ha casado con Cruz Sánchez de Lara (abogada de campanillas) y ha optado por esa opción. De paso cuenta cosas como ésta: "tengo la sensación, refutando la famosa cita de Mirabeau, de que Cruz y yo hemos llegado a orillas del Orinoco dispuestos a fundar una sociedad nueva":

No es el Orinoco, es el Arno.

Qué foto tan irreal. Y no por el uso del blanco y negro que convierte a cualquiera en estrella del Hollywood clásico sin ser él/ella nada de eso, ni tampoco por esas sospechosas gafas de sol en pleno invierno. No. Nadie puede llevar taconazos en Florencia. Yo lo sé bien, porque yo estuve en Florencia, no sé si lo he comentado alguna vez... Además de estatuas de bellos efebos, Florencia está llena de adoquines, piedras sueltas, alcantarillas tochas. Pasear por ahí es un peligro.

Pedro Jota concede la exclusiva de su amor en las calles de Florencia no al Hola sino a Harper's Bazaar. Pero cualquiera lo diría, es todo muy Hola style: esas frases rimbombantes de "un reportaje gráfico sin precedentes" o "un histórico reportaje", esas poses todo naturalidad, esa ropa de ir a la ópera... Para diferenciarse de LA revista en Harper's Bazaar se han descolgado con un video:



Ver este video hasta el final os provocará: A. una hiperglucemia o B. un ataque de vergüenza ajena incontrolable. No pasa nada, ya estoy aquí para haceros un resumen de sus mejores momentos. Pedro Jota habla como si en vez de leer a Maribeau (sea quien sea el tal Maribeau) hubiera leído muchos cuadernos de Mr Wonderful, por eso dice que "la felicidad es un derecho del ser humano" o que "el último día juntos siempre es el mejor".

Mientras, Cruz habla de Pedro como si en vez de ser su pareja fuera su mentor en una incubadora para emprendedores: "fomenta el talento en todos los aspectos de su vida", "soy la segunda persona del mundo a la que más exige, la primera es a él mismo", "la vida con él es una vida de continuo aprendizaje".

Y vosotros, ¿también sufrís un Pedro Jota cuando os enamoráis y os convertís en alguien cursi y empalagoso?, ¿o veis en todas estas exhibiciones mucha ostentación y poca verdad?, ¿qué pareja dulzona como el algodón de azúcar os saca más de vuestras casillas?